Durante el último año, el debate en torno a las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DE&I) y a la igualdad de género ha cobrado mayor intensidad. Aunque algunas grandes corporaciones han reducido su exposición pública en esta materia, el mercado medio mantiene firme su compromiso.
Este enfoque no responde a una postura ideológica, sino a una convicción basada en resultados. El liderazgo con diversidad de género fortalece el desempeño organizacional y representa una ventaja competitiva sostenible. Para capitalizar plenamente estos beneficios, las empresas deben no solo implementar políticas efectivas, sino también hacer visible su compromiso y el valor estratégico de un liderazgo con equilibrio de género.
Con la participación de mujeres en la alta dirección situándose en 32,9 %, tras una disminución reciente de 1,1 puntos porcentuales, el contexto exige atención y acción decidida. Si bien el avance ha mostrado fluctuaciones en el pasado, proteger el progreso alcanzado y acelerar el desarrollo de un liderazgo más equilibrado resulta clave para fortalecer la resiliencia y el crecimiento empresarial.